Eye of the tiger
19 03 2008Básicamente existen dos tipos de veladas: las románticas y las pugilísticas. Una es una batalla en la que dos perfectos desconocidos intercambian golpes hasta que uno besa la lona. La otra es un noble deporte donde dos boxeadores ponen su velocidad, agilidad y fuerza al servicio del espectáculo. Hoy voy a hablar de la segunda.
Creo que la última vez que vi un combate de boxeo fue en Rocky III (lo de Ivan Drago no fue un combate, fue una carnicería) , así que me documenté un poco sobre lo que iba a ver. En juego, el título mundial de supergallos. Sobre el ring, sabor mexicano: Israel Vázquez contra Rafael Márquez. Yo iba con el primero porque el apellido me decía que alguno de mis antepasados perdió el tiempo en algo más que en robar oro.
El estadio aún estaba medio vacío y la calma hizo que el sonido se confiara. Para cuando quiso reaccionar, una horda de decibelios sin control había tomado el ala oeste del estadio. Y allí estaba él, Rocky Balboa, disfrazado de Stallone para no robar protagonismo a los púgiles. Pero ya era demasiado tarde. Haberlo pensado antes de convertirte en leyenda.
El siguiente VIP en llegar fué Jack Nicholson, al que ya he visto dos veces, y como todo el mundo sabe que no hay dos sin tres, le tengo preparada una pequeña sorpresa para nuestro próximo encuentro…
Para cerrar la trilogía de famosos, apareció Mario López, que así a bote pronto lo mismo os deja un poco fríos, pero… ¿y si os digo que era el que hacía de chulito en “Salvados por la campana”? No hace falta que contestéis; ya se que todos habéis soñado alguna vez tener a tiro de piedra a una celebridad de ese calibre.
Lástima que no tuviera ninguna a mano.



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