Cuando llegué aquí me propuse empaparme de la cultura americana, pero con tanto asiático a veces la cosa no da ni para mojarse los pies. Por suerte esta gente es tan interesante o más que los propios nativos, así que este post va dedicado a ellos.
Lo primero que hacen al pisar los USA es ponerse un nombre americano. Por sus huevos toreros. Así, esta gente responde a los nombres de Owen, Danny o Kerry con la naturalidad de alguien que se ha pasado la vida criando búfalos en su rancho de Alabama. La envidia me carcomía e intenté ser conocido como “Chuck”, pero para entonces ya sabían pronunciar “Sergio” sin necesitar chubasquero, así que la cosa no cuajó.
He aquí una foto de familia. Como veis no me tiraba un farol al autoproclamarme exótico oficial.
El pájaro de mi lado es un enfermo del Barça. Y os aseguro que el adjetivo no es gratuito. Los primeros días me hablaba del bajo estado de forma de Ronaldinho y me hacía cierta gracia. Eso era hace un mes. Ahora me argumenta el por qué Laporta últimamente no está haciendo una buena gestión del club, pero que aun así le sigue gustando más que Ramón Calderón. Y el jodido te convence.
El último de la fila es un cachondo integral. Tiene todos los vicios conocidos y seguramente cuando llega a casa trabaja en inventarse nuevos. Se pasa el día cantando “Un mundo ideal” y gritándole a los perros “Delicious!!”, y es mi mentor oficial en cultura oriental. Si teneis alguna duda aprovechad la ocasión.
Los dos son coreanos y siempre acabamos hablando del Mundial del 2002. Intentan convencerme de que nos ganaron justamente, pero cuando les hablo del árbitro, el brillo de sus ojos les delata. Bueno, eso y sus gritos de “He is our hero! He is our hero!”.
El segundo por la derecha es un futuro ministro de Japón (no es coña). Aquí lo podeis ver preparándose a conciencia para sacar adelante el país.
En cualquier caso, lo de explotar el físico para dormir en clase no es patrimonio exclusivo de este pollo. Todos se pasan las fases del sueño por el forro del kimono llegando a un estado cuasi binario de consciencia/inconsciencia sin pasar por la casilla de adormilamiento. Aquí hay mucho que aprender.
Más cosas. Desde que voy a comer con ellos, he tenido que redefinir la palabra “picante” varias veces. Ahora todo lo que implique comer algo y no mirar a la muerte a los ojos (o a las cuencas) lo califico de “dulce” o “muy dulce”. Hay quien dice haber visto naves ardiendo más allá de Orión. Yo he visto comer un bocadillo con palillos. Y no me arriesgaría a decir qué es más dificil. Ni me planteo llegar a su nivel, pero si que es verdad que codearse con los maestros ayuda a mejorar. Y más cuando se parte de cero. Bondades de la ignorancia.
Para acabar, un poco de cultura general. “Eres lo que comes”. Nunca había acabado de pillarle el truco a esta frase. Marilyn Manson creyó entenderla y se quitó las costillas flotantes. Pero después de encontrar esta bolsa de wantan en el congelador, todo queda claro. Fue una frase creada por y para coreanos. Fuera de sus fronteras se torna ambigüa, pero para mí es suficiente como para no plantearme más su significado.
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